Hotel Cortijo Torre de la Reina

Fue fortaleza califal de defensa de Sevilla y posteriormente campamento de retaguardia del Rey Fernando III el Santo durante la conquista de la ciudad en 1248. A finales del siglo XIII y comienzos del XIV fue propiedad de la Reina de Castilla Doña María de Molina, lo que dio nombre para siempre a esta edificación.

Sus amplios y magníficos jardines dotan al conjunto de una belleza extraordinaria lo cual, junto con su proximidad a Sevilla, han dado pie a un pequeño hotel de escaso número de habitaciones, pero donde el visitante se encuentra con la Historia, el Arte y la Naturaleza en plenitud.

El cortijo tiene un enorme interés por ser, además de Monumento Nacional y posesión real, el único edificio rural de esta época en todo el entorno de Sevilla.